jueves, 9 de julio de 2009

California Sun

La verdad es que últimamente tengo esto abandonadísimo. Tengo pendiente un segundo post sobre la novelita de Kadare, por no hablar de la entrada sobre la última novela de McCarthy. Creo que el hecho de que las entradas sobre literatura provoquen menos comentarios que las musicales -por pocos que estos últimos sean también-, me disuade un poco de hacer más cosas sobre libros. La culpa en realidad es mía, puesto que si todo blog necesita, para darse a conocer, que el autor se pasee largamente por otros blogs dejando comentarios, en mi caso lo poco que comento suele ser más bien en blogs musicales.
Mientras veo a ver si me pongo con esos posts que tengo pendientes, os voy a recomendar que para empezar bien el verano no dejéis de escuchar a The Barracudas. Llevo un par de días enganchado al que fue su primer álbum, Drop Out, de 1982, y estoy encantadísimo. Estos cuatro muchachos, provenientes unos del brumoso Londres y otros del frío Canadá, se transforman en rubios surferos de la soleada California para ofrecernos un disco que sin duda puede alegrar incluso estos días nublados que estamos teniendo últimamente en Valencia.
Al calor de la eclosión punk y new wave, los Barracudas parten de ahí para situarse en algún lugar entre el punk pop, power pop, el pop surfero de los 60 y el garage y como quien no quiere la cosa crean lo que algunos llaman el surf punk, que ya tenía claros antecedentes en la música de los Ramones. Títulos como «I Wish It Could Be 1965 Again» o «This Ain't My Time» son una toda una declaración de intenciones en este sentido.


miércoles, 1 de julio de 2009

El firmán de la ceguera (1)

Con la excusa de la reciente concesión del Premio Príncipe de Asturias de las Letras al escritor albanés Ismaíl Kadare he leído su novela corta El firmán de la ceguera, publicada originalmente en 1984 y traducida al español diez años después.

La anécdota de la novela puede resumirse así: en Estambul, ante una concatenación de desgracias que afectan al Imperio Otomano y que la voz popular atribuye al mal de ojo, el Sultán promulga un firmán o decreto por el cual se castiga con la ceguera a toda persona considerada capaz de acarrear el mal. Dado que el decreto contempla que se tengan en cuenta las denuncias anónimas a la hora de identificar a los aojadores y que no existen unos criterios claros para determinar quién es poseedor del maléfico poder, sino más bien un confuso conjunto de creencias populares, la población entera cae en un estado de miedo e inseguridad. Pronto empieza a ponerse en marcha el aparato estatal: funcionarios encargados de llevar a la práctica el decreto, oficinas de cegamiento, detenciones, etc. Este hilo general de la trama se complementa con uno personal, el de María, una joven que vive con su familia, de procedencia albanesa -Albania perteneció durante siglos al Imperio Otomano, como el resto de la península balcánica-, cuyo prometido es uno de los funcionarios designados para ejecutar el firmán.

Ismail Kadare en 2002 (fuente: Wikimedia Commons)


Ya desde el principio es fácil ver que esta fábula construida por Kadare tiene una obvia lectura política, en el sentido de la utilización del miedo como instrumento de control por parte del estado, a través de la amenaza de un castigo arbitrario, casi aleatorio, que puede caer sobre cualquiera. Además, como cualquier régimen autoritario sabe, la mejor manera de desactivar tosa resistencia y de infiltrar el terror hasta lo más profundo de los hogares es convertir a los ciudadanos en enemigos potenciales unos de otros, en delatores aficionados, de manera que la mejor manera de protegerse uno de una posible denuncia del vecino sea denunciarlo a él primero. Cualquier persona se convierte en unos ojos al servicio del estado, como en un gigantesco panóptico, más eficaz aun por carecer de centro.
El elemento que, en mi opinión, hace más interesante la novelita es la naturaleza del elemento central de este pánico: los ojos. Siendo estos los que pueden hacer caer sobre uno el terrible castigo, nadie puede considerarse a salvo. La mirada se convierte en peligro: instrumento para acechar en el otro el rastro del delito, es también la puerta por la que la desgracia puede entrar en cada uno. Como dice el narrador,


en esta ocasión se trataba de algo tan manifiestamente indefinible como la determinación de la cualidad maléfica o no de la mirada, más aún cuando dicha cualidad se hallaba vinculada a un elemento tan universal como los ojos (ojos tenía todo el mundo y nadie podía hacerse la ilusión de que conseguiría permanecer al margen, pretendiendo no estar concernido por aquel asunto); esta vez la gente comprendió enseguida que la nueva campaña no tendría parangón tanto por su brutalidad como por sus dimensiones. Resultaba a todas luces evidente que su vorágine acabaría por atraparlos a todos, por arrastrarlos implacablemente al fin hacia el inevitable suplicio.



Pero me asalta una pregunta: ¿por qué, siendo que la novela tiene una clara lectura política, es decir, puede considerarse una obra «con mensaje», me ha gustado, cuando otras obras de esta cuerda, como, por ejemplo, Ensayo sobre la ceguera -también con ceguera de por medio- me suelen parecer soporíferas? La respuesta corta y facilona podría ser: porque la novela de Kadare se puede leer en primera instancia como una crítica al régimen comunista albanés, mientras que la de Saramago es... bueno, no hace falta explicar de qué va lo de Saramago. Pero esta respuesta no me satisface. La buena la veremos en el capítulo siguiente :-D

viernes, 26 de junio de 2009

Picture Book

¿Por qué no puedo dejar de escuchar esta canción?



P. D. Y los palurdos de Pye Records no les sacaron ningún single de este álbum (The Kinks Are the Village Green Preservation Society) porque decían que no había ningún hit claro. Que San Francisco de Sales les conservase el oído.

lunes, 22 de junio de 2009

Las siete progre-diferencias


La calle de Alcalá de Madrid en los días de la ofensiva israelí en la Franja de Gaza.



Ver mapa más grandeLa calle de Alcalá de Madrid durante la represión del gobierno iraní contra su población.

viernes, 19 de junio de 2009

La carretera (0)


Leído entre anteayer y ayer, lo dejo reposar unos días antes de comentarlo aquí. Sin embargo, lo único fundamental que se puede decir sobre esta novela es: haceros el favor de leerla.

lunes, 15 de junio de 2009

Canciones recomendadas (2)

Bueno, esta semana también os pongo unas cuantas canciones en el reproductor de la barra lateral. En esta ocasión, os dejo uno de los temas de Bombón mallorquín, el último disco en solitario de Joan Miquel Oliver, el compositor y guitarrista de Antònia Font, muy probablemente el mejor grupo español actual. El Bombón en suestión no está a la altura, en mi opinión, de su anterior trabajo en solitario, Surfistes en càmera lenta, pero mantiene un buen nivel y nos calma un poco el mono de canciones salidas de su mano.



Después, una canción del In It for the Money (1997), de Supergrass, disco que hacía años que no escuchaba -lo tenía en una cinta que no sé ni dónde para- y del que el otro día me acordé. También un tema de Graham Gouldman, «No Milk Today», de The Graham Gouldman Thing (1968), un disco que he descubierto hace poco y que se ha convertido en uno de mis favoritos. La canción la escribió originalmente Gouldman para Herman's Hermits y un par de años después la incluyó en su primer disco en que fundamentalmente recogió sus propias versiones de las canciones que había escrito para diversos grupos.


Para terminar, una canción del reciente primer disco de La Bien Querida. El disco en sí mismo aún no lo he oído, pero visité el otro día su Myspace y me enamoré de esta canción, «Corpus Christi».

Que las disfrutéis.

jueves, 11 de junio de 2009

¿Casualidad, serendipia?

Inspirado en la sección que hace unos días inauguraba el amigo Shavatt en su blog, os propongo que me digáis qué opinais sobre la más que sospechosa similitud entre el riff de guitarra del que fuera el primer single de los efímeros The Jeevas, «Virginia», con el tema de Bowie «Queen Bitch» del Hunky Dory. Como diría Íker Jiménez: ¿Casualidad? ¿Serendipia? No lo sabemos... Despega la nave del misterio.